
Viajes de precio fijo desde los aeropuertos de Tivat y Podgorica.
La casa se levanta en la bocana de la bahía de Kotor, tan cerca del agua que el tráfico de la bahía pasa por delante de la terraza: ferris, barcas de pesca, veleros y algún buque de la armada enfilando el estrecho de Kumbor. Aquí es donde el Adriático abierto se encuentra con la bahía interior, y se nota en la luz y en el aire, con pinos y adelfas en las laderas, sal en la brisa y puestas de sol que recorren todo el canal hacia mar abierto.
El litoral de Kumbor es una sucesión de pequeñas playas de guijarros y hormigón con acceso rápido a aguas profundas, y el pueblo que queda detrás es corriente en el mejor sentido: una tienda, una panadería y unas cuantas terrazas donde un café dura una hora. Como base resulta especialmente cómodo: los aeropuertos de Tivat y Dubrovnik quedan a unos treinta kilómetros cada uno, Herceg Novi a unos minutos por la costa y el casco antiguo de Kotor a unos cuarenta kilómetros bordeando la bahía, o bastante menos si se toma el ferry de Kamenari para cruzar el estrecho. Las excursiones funcionan en todas las direcciones, ya sea a Perast y sus islotes, a las calas de Luštica en Žanjice y Mirište o hasta la frontera croata, a un rato en coche hacia el norte. Al volver por la tarde, el ritmo cae de golpe otra vez al del pueblo.
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