Viajes de precio fijo desde los aeropuertos de Tivat y Podgorica.
Muy pocos pueblos de montaña permiten salir de casa y pisar directamente una pista de esquí, pero la de Javorovača, en Žabljak, llega hasta el borde del casco urbano y esta parte del pueblo está pegada a ella. En invierno eso significa que los niños pueden esquiar a la vista de las ventanas y que el día no depende de un trayecto en coche ni de una cola en el remonte; en verano esa misma pista es un prado que cruzan los caminantes que salen a la meseta. El centro y la estación de autobuses quedan a doscientos metros, y todo lo que necesita una estancia —tiendas, restaurantes, farmacia, centro de salud, oficina de correos, bancos y el punto de información turística— cabe en un círculo de cuatrocientos metros.
El parque nacional del Durmitor empieza donde acaban las calles. Crno jezero queda a un par de kilómetros al oeste y el circuito llano que rodea su orilla se hace en cosa de una hora, cómodo incluso con niños pequeños; la estación de Savin Kuk, cuyo telesilla funciona también en verano, está a una distancia parecida. El ritmo de la meseta cambia de golpe con el calendario: nieve y autobuses de esquí desde diciembre, prados en flor y salidas de rafting por el Tara desde junio, y recogida de setas y arándanos durante un septiembre fresco y luminoso.
Sin reseñas aún. ¡Sé el primero en hospedarte aquí!
Serás redirigido a nuestro socio de búsqueda de hoteles para comparar tarifas