
Viajes de precio fijo desde los aeropuertos de Tivat y Podgorica.
A trescientos metros del centro de Žabljak, en el lado del pueblo que mira al Lago Negro, las casas dan paso al prado y al pinar. Es la dirección en la que empieza casi cualquier caminata: la carretera se convierte en pista, la pista entra en el bosque del parque nacional y, al cabo de una media hora a pie, Crno jezero aparece bajo la pared gris del Meded, con sus dos cubetas unidas por un istmo somero que a finales de verano se seca y se vuelve pradera.
A partir de ahí la montaña se abre. Un sendero señalizado sube pasando por Zminje jezero y la cueva de hielo hacia el Bobotov Kuk, con sus 2.523 metros la cima clásica del Durmitor y una jornada larga pero sin dificultad técnica. La carretera del collado de Sedlo y la ruta circular del macizo se prestan a salidas en todoterreno y en bicicleta, mientras que los cañones se ocupan del resto del programa: rafting por el Tara al pie de paredes de más de un kilómetro de altura, y el descenso a cuerda y a nado del Nevidio, en el Komarnica, abierto solo durante una breve ventana en pleno verano. De vuelta en el pueblo, los guías, las tiendas de alquiler y los restaurantes con cordero, kačamak y queso de montaña están todos a cinco minutos a pie, y los remontes de Savin Kuk toman el relevo a partir de diciembre.
Sin reseñas aún. ¡Sé el primero en hospedarte aquí!
Serás redirigido a nuestro socio de búsqueda de hoteles para comparar tarifas