
Viajes de precio fijo desde los aeropuertos de Tivat y Podgorica.
Liman es el barrio residencial de Ulcinj que se extiende hacia el norte desde el puerto viejo, lo bastante cerca del centro como para ir a todas partes andando, pero apartado del gentío que llena Mala plaža en agosto. La orilla, abajo, es de roca y de pequeñas plataformas de baño de hormigón en vez de arena: agua limpia y profunda, escaleras que entran directamente al mar y unos cuantos chiringuitos que abren cuando arranca la temporada. Por encima se alza el casco antiguo fortificado sobre su promontorio; la subida por la puerta pasa junto a la torre de los Balšić, las salas del museo y las viejas cisternas, y desde las terrazas de arriba se domina todo el litoral meridional.
Ulcinj enseña su historia sin disimulo: cimientos ilirios y romanos, capas venecianas y otomanas, y una ciudad bilingüe, de mayoría albanoparlante, que no se parece a ningún otro sitio de esta costa. Las noches se alargan: el paseo marítimo se llena a partir de las ocho, las panaderías siguen abiertas y los restaurantes de pescado del puerto cocinan lo que ha entrado esa mañana. Velika plaža y sus doce kilómetros de arena oscura empiezan unos kilómetros al sur, y las viejas salinas que quedan detrás atraen flamencos y a miles de aves migratorias cada primavera y cada otoño. Para excursiones de un día, el lago Šasko, el olivar de Valdanos y el río Bojana están todos a menos de media hora.
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