Viajes de precio fijo desde los aeropuertos de Tivat y Podgorica.
La casa está en la única calle del frente marítimo de Perast, en el punto en que la bahía de Kotor se divide en sus brazos de Kotor y Risan y se estrecha en el paso de Verige, un canal tan angosto que antaño se cerraba con cadenas contra los asaltantes. En esta orilla vive gente de forma continuada desde el Neolítico, y la ciudad a la que se sale es el resultado: unos pocos centenares de metros de piedra que sostienen dieciséis iglesias y diecisiete palacios, sin tráfico de paso en el paseo que interrumpa nada de ello.
El Perast cotidiano es pequeño y se aprende enseguida. Se nada desde plataformas de hormigón y cortas franjas de guijarros más que desde una playa propiamente dicha, y el agua justo bajo la ciudad es profunda y limpia. Del muelle salen barcas durante todo el día hacia Gospa od Škrpjela, el islote artificial con su iglesia votiva y sus placas de plata, y hacia el vecino Sveti Đorđe, cubierto de arbolado. Detrás de las casas, callejones escalonados suben hacia las laderas del monte San Elías entre huertos de higueras y granados, y el campanario de San Nicolás ofrece la vista que explica de un vistazo toda la geografía. Un mercado y varias cocinas de corte mediterráneo quedan a un par de minutos a pie por esa misma carretera de la orilla.
Sin reseñas aún. ¡Sé el primero en hospedarte aquí!
Serás redirigido a nuestro socio de búsqueda de hoteles para comparar tarifas