
Viajes de precio fijo desde los aeropuertos de Tivat y Podgorica.
Un poco de altura cambia lo que se ve de la bahía. Desde la ladera que domina Dobrota, el agua se lee como un lago de montaña, cerrado por ambos extremos, con barcos cruzándolo despacio y las fortificaciones de la orilla opuesta recortadas por la luz al caer la noche. Este es además el lado soleado de la Boka: la orilla oriental mira al oeste, de modo que conserva la luz de la tarde mucho después de que los pueblos de enfrente hayan quedado en sombra, y en parte por eso construyeron aquí los viejos capitanes.
Diez minutos cuesta abajo le dejan en el paseo marítimo, un camino llano que sigue la orilla durante varios kilómetros entre muelles de piedra, jardines cercados y palacios de capitanes del siglo XVIII, con cafés y restaurantes repartidos a lo largo del recorrido. Veinte minutos más al sur están las puertas del casco antiguo. Aquí las estaciones se distinguen más de lo que suele conseguir la costa: mimosas en febrero, adelfas y el primer calor serio en junio, higos y granadas asomando por las tapias en septiembre, y una bahía húmeda, verde y casi vacía durante el invierno.
Sin reseñas aún. ¡Sé el primero en hospedarte aquí!
Serás redirigido a nuestro socio de búsqueda de hoteles para comparar tarifas