2 huéspedes · 1 dormitorio · 1 baño · 1 cama
La calle 3. Jula atraviesa la mitad cotidiana de Budva, unas manzanas por detrás del agua, donde la ciudad sigue siendo una ciudad: panaderías que abren temprano, fruterías apilando cajas, pequeñas parrillas y ventanucos de pizza que siguen dando de comer mucho después de que la playa se vacíe. El paseo hasta la arena lleva unos minutos y termina en Slovenska plaža, la larga playa municipal que sostiene buena parte de la vida veraniega de Budva, con tumbonas, hidropedales, redes de vóley y un paseo a la sombra de los pinos detrás. Las tiendas y los restaurantes están a cincuenta metros del portal, lo que hace fácil cocinar en casa y elimina la necesidad de coche casi todos los días.
En la otra dirección, el núcleo medieval queda a diez minutos: las callejuelas de piedra de Stari Grad, las almenas de la Citadela sobre el mar y las placitas donde los cafés desbordan hasta medianoche. Desde la puerta del casco antiguo, una pasarela tallada en el acantilado continúa hasta Mogren, dos calas al pie de una pared de roca. Los autobuses de la estación cercana llegan a Bečići, Rafailovići y Sveti Stefan en un cuarto de hora escaso, y a Kotor en menos de una hora. A finales de primavera y en septiembre esas mismas calles están lo bastante tranquilas como para oír las campanas por encima del tráfico, y son las mejores semanas para alojarse aquí.
Publicado el 9 de abril de 2016 · Actualizado el 19 de septiembre de 2026
Todas las políticas: reembolso total dentro de las 24 h posteriores a la reserva (si la llegada está a 1 día o más); los gastos de limpieza siempre se reembolsan si la estancia no se produce.
Sin reseñas aún. ¡Sé el primero en hospedarte aquí!
Serás redirigido a nuestro socio de búsqueda de hoteles para comparar tarifas
Distancias en línea recta