
Viajes de precio fijo desde los aeropuertos de Tivat y Podgorica.
En el centro de Pržno todo queda a la vista del puerto, y eso es lo que hace que el pueblo se pueda vivir sin coche. La playa está a veinticinco metros, y la oficina de correos, la tienda, el consultorio médico, la parada de taxis y el quiosco, aún más cerca: una concentración poco habitual en un sitio tan pequeño, herencia de que Pržno fue un pueblo de pescadores de verdad mucho antes de que nadie viniera aquí de vacaciones. Las barcas siguen amarrando sobre los guijarros y el día empieza con motores en vez de con tráfico.
Las tardes son de las konobas del frente marítimo, con terrazas tan pegadas al agua que el mar forma parte de la comida: pescado que se vende al kilo, buzara y fritule al final. Desde el puerto, el sendero litoral sale hacia el oeste hasta la finca de Miločer, a la sombra de los pinos y los cipreses plantados alrededor de la vieja villa real, y continúa pasada la Playa de la Reina hasta el istmo de Sveti Stefan, a un kilómetro escaso. En la otra dirección, la carretera de la costa sube hasta la cala de arena de Kamenovo y luego a Bečići y al casco antiguo de Budva, ocho kilómetros al norte, donde se concentra la vida nocturna de la riviera.
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