
Viajes de precio fijo desde los aeropuertos de Tivat y Podgorica.
Borje queda a unos cuatro kilómetros de Žabljak por la carretera de Pljevlja, allí donde la meseta se abre en prados de siega, pajares de madera dispersos y bosquetes de pino negro, con la cresta del Durmitor cerrando el horizonte por el oeste. A unos 1.450 metros, el aire se mantiene fresco durante las noches de verano y el silencio es casi absoluto: lo más ruidoso que se oye fuera suelen ser los cencerros. Los pastores siguen subiendo el ganado a los katuni, los asentamientos de verano de los pastos altos, y en los puestos de la carretera se venden miel de brezo, arándanos y skorup durante los meses cálidos.
El pueblo, con sus panaderías, sus tiendas de alquiler y sus restaurantes, queda a cinco minutos en coche carretera abajo; en la otra dirección, esa misma carretera lleva al cañón del Tara y al puente de Đurđevića Tara, el punto de partida habitual para hacer rafting por el desfiladero más profundo de Europa. El núcleo del parque nacional del Durmitor queda al oeste: Crno jezero y su fácil circuito por el bosque, las pistas de esquí de Savin Kuk por encima, y las rutas señalizadas que suben al Bobotov Kuk y a la cueva de hielo. El invierno lo invierte todo: nieve desde diciembre, autobuses de esquí desde el pueblo y la meseta reducida a campos blancos y humo de chimenea.
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