
Viajes de precio fijo desde los aeropuertos de Tivat y Podgorica.
Lo que ofrece Topla, más que vistas, es comodidad. Este es un barrio con vida propia y no una franja de vacaciones: supermercados y panaderías abren temprano, hay una farmacia y un centro de salud cerca, y los autobuses de la carretera de la costa conectan todo el litoral de la Boka sin demasiada espera. Para las familias que se quedan una semana o más, esa normalidad es precisamente la gracia: se compra, se cocina, se nada y vuelta a empezar, sin necesidad de planificar gran cosa.
El mar queda a un corto paseo cuesta abajo entre los jardines, donde toma el relevo el paseo Pet Danica y recorre sin interrupción el tramo entre Igalo y Meljine. Con coche, el radio se amplía enseguida: el ferry Kamenari–Lepetane a través del estrecho reduce a bastante menos de una hora el trayecto hasta el casco antiguo de Kotor, Patrimonio Mundial de la UNESCO, y hasta los dos islotes de Perast; Tivat y Porto Montenegro quedan más o menos igual de cerca, y la carretera de montaña que sale por detrás de la ciudad sube al macizo de Orjen y continúa hacia Trebinje. El centro de Herceg Novi —mercado, puerto, puertas de piedra y las fortalezas que las coronan— está un kilómetro al este y se disfruta más a pie junto al agua, sobre todo por la tarde, cuando la ciudad entera hace lo mismo.
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