
Viajes de precio fijo desde los aeropuertos de Tivat y Podgorica.
En Bijela lo primero que se mira es el agua. El pueblo se asienta en el brazo exterior de la bahía de Kotor, donde el canal se ensancha, de modo que la vista desde la orilla cruza la bahía de Tivat hasta la línea baja y verde de Krašići, en el lado de Luštica, y la isla arbolada de Sveti Marko. La playa mezcla arena traída y grava, la bahía está en calma casi todos los días de verano y, por tratarse de agua cerrada y no del Adriático abierto, se templa pronto en la temporada y sigue templada hasta bien entrado octubre.
El barco es la forma natural de ver el resto. De esta costa salen excursiones de un día hacia Žanjic y las calas resguardadas de la bocana de la bahía, hacia Rose, en la punta de Luštica, y hacia el interior, hasta Perast, frente al cual hay dos islotes: Sveti Đorđe con sus cipreses y Gospa od Škrpjela, levantada sobre un arrecife artificial y celebrada todavía cada julio, cuando los vecinos van a remo a dejar piedras a su alrededor. Kotor, con sus murallas trepando la montaña hasta San Giovanni, queda a una media hora por carretera. Más cerca, el sendero de la costa une Bijela con Đenovići, Kumbor y el resto de la riviera de Herceg Novi; el recorrido es llano, con sombra a trechos, y está lleno de pequeños rincones donde bañarse.
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