
Mirište es una cala pequeña cerca de la punta de la península de Luštica, en el borde exterior de la bahía de Kotor, donde el agua se vuelve realmente transparente y la costa se rompe en roca, pino y guijarro. Es un lugar compacto, una playa con unas cuantas casas familiares y restaurantes por encima y barcas varadas o fondeadas enfrente, y funciona con el ritmo de un día de playa: al agua temprano, bajo un pino o una sombrilla durante las horas centrales, y pescado o calamares a la brasa a última hora de la tarde.
El atractivo está en lo que la rodea. Žanjice, la bahía de guijarros más amplia con su olivar, queda justo al lado siguiendo la orilla. Frente a la costa está Mamula, la isla fortaleza circular de época austrohúngara que guarda la bocana de la bahía, y desde estas calas salen barcas para el corto trayecto hasta la Cueva Azul, donde la luz del mediodía tiñe el agua de un color inverosímil. Detrás de las playas, Luštica es un paisaje de muros de piedra seca, viejas terrazas de olivos y aldeas de piedra medio abandonadas, con pistas que se caminan bien antes de que llegue el calor. Ir a cualquier otro sitio implica conducir por la península o cruzar en barca hasta Herceg Novi, que es justo la razón por la que las calas de este extremo siguen tan tranquilas.
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