Viajes de precio fijo desde los aeropuertos de Tivat y Podgorica.
Muo mira a Kotor desde la otra orilla, una única hilera de casas de piedra apretadas entre la carretera de la costa y el mar, en lo que fue —y en parte sigue siendo— un pueblo de pescadores. Las barcas de madera se amarran a los ponte, esos muelles bajos de piedra que hacen las veces de solárium, y el mar llega hasta los mismos muros de los jardines. La vista es el motivo por el que la gente se aloja aquí: todo el anfiteatro de Kotor, con sus fortificaciones trepando por la montaña, iluminado de noche y reflejado en un agua lisa.
Como esta orilla mira al este, la luz de la tarde cae en el lado opuesto de la bahía mientras Muo queda en sombra, un orden de los acontecimientos que en julio se agradece. Las puertas de Kotor están a kilómetro y medio rodeando la cabecera de la bahía: se puede ir andando si no le importa la carretera, y es rápido en coche o en barca. El kayak es la forma local de explorar: la costa corre hacia el sur pasando Prčanj en dirección a Stoliv casi sin tráfico en el agua, y por el camino hay ensenadas y viejos embarcaderos donde parar.
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