Viajes de precio fijo desde los aeropuertos de Tivat y Podgorica.
A unos kilómetros del centro de Bar, la costa se quiebra en pequeñas calas donde una sola casa puede tener toda la orilla delante. Esa es la situación aquí: una playa privada de piedra en una bahía, sin paseo marítimo, sin tráfico de paso y sin apenas nada entre la terraza y el agua salvo olivos, higueras y adelfas. Bañarse consiste en bajar y entrar directamente desde la roca caliente, en vez de cruzar una playa de grava abarrotada, y el mar de estas calas se mantiene notablemente transparente porque no hay nada más arriba que lo enturbie.
Los días se organizan en torno a la luz. Las mañanas son para el agua, antes de que el sol se ponga serio; el mediodía, para la sombra y una comida larga; los atardeceres, para una parrilla al aire libre mientras la bahía se oscurece y las barcas de pesca encienden sus lámparas. Cuando apetece gente, el centro de Bar, con su mercado, su marina y su puerto de ferris, queda a un corto trayecto en coche, y la playa de grava más grande de Veliki Pijesak, aún más cerca. Un poco más lejos, la ciudad en ruinas de Stari Bar, el Parque Nacional del Lago Skadar y la arena de Ulcinj entran todos cómodamente en una excursión de un día, que es el argumento para tener coche aquí.
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