Viajes de precio fijo desde los aeropuertos de Tivat y Podgorica.
El camino que sube hacia el centro de esquí de Kolašin 1450 sale del pueblo entre pastos y coníferas, y esta es una de las direcciones que jalonan esa subida: a unos dos kilómetros y medio del centro, seis de las pistas de Jezerine. El río Kolašinska pasa cerca, y hay un restaurante tradicional de buena fama a distancia caminable, de modo que el entorno inmediato cubre las dos cosas que suele necesitar una estancia de montaña: acceso rápido a los remontes y un sitio donde comer cordero y kačamak después sin volver a coger el coche.
En invierno esta carretera es la arteria del tráfico esquiador del pueblo, con las pistas más antiguas de Kolašin 1450 serpenteando entre el bosque y la zona más nueva de Kolašin 1600, servida por telecabina, más arriba en Bjelasica. La nieve aquí es fiable y suele aguantar espesa bien entrada la primavera. El resto del año esas mismas laderas se convierten en terreno de senderismo y bicicleta de montaña, y el valle se abre hacia el Parque Nacional de Biogradska Gora, a algo más de media hora, donde la vuelta al lago transcurre bajo hayas intactas. El cañón del Tara —uno de los más profundos del mundo y protegido por la UNESCO— pone el rafting del verano, y para llegar se sigue el valle del Tara hacia el norte, pasando por Mojkovac.
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