Viajes de precio fijo desde los aeropuertos de Tivat y Podgorica.
Velika plaža es la razón para alojarse en este extremo de Ulcinj. La playa dibuja un único arco ininterrumpido de arena fina y oscura de unos doce kilómetros, respaldado por dunas y matorral en lugar de edificios, y el agua sigue siendo tan somera tan lejos de la orilla que se puede caminar mucho y seguir haciendo pie. Esa pendiente suave, sumada a una brisa vespertina que rara vez falla, ha convertido la mitad sur de la playa en uno de los grandes escenarios de kitesurf del Adriático, con escuelas en funcionamiento desde la primavera hasta octubre.
Detrás de la arena el paisaje es agrícola —maíz, higueras, hileras de olivos y algún caballo pastando— y los chiringuitos están lo bastante separados como para elegir el nivel de ruido de cada día. La arena oscura es rica en minerales y lleva generaciones usándose aquí para una arenoterapia informal. En el extremo sur, el río Bojana llega al mar rodeando Ada Bojana, donde los restaurantes construidos sobre pilotes sirven anguila y lubina a la parrilla. La ciudad de Ulcinj, con su fortaleza amurallada, su mercado y el baño resguardado de Mala plaža, queda a un corto trayecto hacia el noroeste, y las salinas en desuso que hay en medio se llenan de flamencos y limícolas fuera del pleno verano.
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