Viajes de precio fijo desde los aeropuertos de Tivat y Podgorica.
Este extremo de Sava Ilića es donde Igalo resulta más cómoda: la playa a unos veinte metros, un supermercado grande en los bajos del edificio y un pequeño parque con bancos y pinos para las horas en que el sol aprieta demasiado. El frente marítimo es aquí una franja ancha y ajardinada y no una carretera, así que el ruido se mantiene bajo y el trayecto hasta el baño se mide en segundos. Las farmacias, los cafés y los restaurantes se reparten por esas mismas pocas manzanas.
El paseo empieza prácticamente en la puerta y discurre hacia el este varios kilómetros hasta Herceg Novi, pasando el instituto de rehabilitación, las pistas deportivas y una sucesión de playas pequeñas. Es una caminata llana y con sombra, y es la forma en que la ciudad pasa sus tardes: despacio, con una parada para un helado o una copa de vino en algún punto del camino. La vista al otro lado del agua abarca la cresta de Prevlaka y el estrecho de la entrada a la Boka, y la luz de allí en la última hora antes del ocaso es la razón por la que la gente se demora en el frente marítimo. Durante el verano salen barcos de día desde Igalo y Herceg Novi hacia Žanjic, Mirište y la Cueva Azul.
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