
Viajes de precio fijo desde los aeropuertos de Tivat y Podgorica.
Gornji Morinj es la mitad alta y boscosa de un pueblo que trepa desde el agua hasta el flanco del macizo del Orjen, en el rincón más verde y recogido de la bahía de Kotor. Aquí afloran manantiales fríos que bajan en varios arroyos pequeños, y los canales de piedra y las ruedas de molino que un día movieron siguen repartidos entre castaños y robles: por eso a este tramo se lo llama desde hace mucho una pequeña Venecia. A esta altura el aire del mar se encuentra con el de la montaña, las mañanas llegan con la niebla posada en el valle y los sonidos más fuertes suelen ser el agua corriendo y los cencerros.
Abajo, en la carretera de la orilla entre Risan y el ferry de Kamenari, Morinj conserva calas tranquilas de guijarros y un agua insólitamente clara, enfriada por esos mismos manantiales. El pueblo tiene fama mucho más allá de Montenegro por su cocina, con viejos molinos convertidos en un restaurante junto al río y la costumbre local de preparar el pescado, los mejillones y el cordero sin adornos. Risan, unos minutos al este, conserva mosaicos romanos de pavimento, entre ellos una rara representación de Hipnos, el dios del sueño. El ferry Kamenari–Lepetane atraviesa la bahía hacia Tivat y la costa abierta, y la ciudad amurallada de Kotor queda a media hora en coche bordeando la orilla. Detrás de la casa, las pistas forestales suben hacia los altos pastos kársticos del Orjen.
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