
Viajes de precio fijo desde los aeropuertos de Tivat y Podgorica.
El atractivo de Kolašin siempre ha sido doble: un pequeño pueblo de montaña con plaza, mercado y línea de tren, y justo detrás un paisaje de pastos, bosque y río que apenas se ha industrializado. Esa segunda mitad es lo que sostiene la economía gastronómica del pueblo: queso y kajmak de montaña, miel de colmenas de prado, cordero criado en los katuns, patatas y col de las huertas del valle, trucha de arroyos fríos. Los productores de aquí ayudaron a convertir la pequeña agricultura y el turismo de montaña en un mismo negocio, y el resultado se prueba en casi cualquier cocina del pueblo.
La actividad sigue de cerca a las estaciones. A partir de diciembre, los dos centros de esquí de Bjelasica —Kolašin 1450 y la más nueva Kolašin 1600, servida por telecabina— llevan el peso. Desde finales de primavera el acento se traslada a los senderos: la vuelta al lago glaciar del Parque Nacional de Biogradska Gora, uno de los últimos bosques primarios de Europa, y las subidas más largas a la cresta de Bjelasica y a los picos más afilados de Komovi, algo más al este. El rafting por el cañón del Tara, protegido por la UNESCO, funciona durante todo el verano, y la carretera hacia el sur por el desfiladero del Morača llega a los frescos del siglo XIII del monasterio de Morača. A 954 metros, las noches siguen siendo frescas incluso en agosto.
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