El puente de Đurđevića Tara: una maravilla de la ingeniería sobre el cañón más profundo de Europa
El puente de Đurđevića Tara es, probablemente, la obra de infraestructura más emblemática de Montenegro: un imponente arco de hormigón que salva el cañón del río Tara a 172 metros por encima de sus aguas verde esmeralda. Construido entre 1937 y 1940 por el ingeniero Mijat Trojanović, sus 365 metros lo convirtieron, al terminarse, en el mayor puente de arco de hormigón para vehículos de Europa. Sigue siendo uno de los pasos de carretera más espectaculares del mundo.

El puente debe su fama tanto a su ingeniería como a su emplazamiento. El cañón del río Tara, de hasta 1.300 metros de profundidad, es el más profundo de Europa y el segundo del mundo, después del Gran Cañón de Arizona. El río que lo excavó, el Tara, es conocido como «la lágrima de Europa» por su extraordinaria transparencia y belleza. Juntos, puente y cañón componen un paisaje de dramatismo casi teatral: el fino arco blanco tendido sobre el vacío, las paredes boscosas que caen a plomo hasta el río y, al fondo, las cumbres del parque nacional de Durmitor que se alzan al fondo.
Hoy, el puente de Đurđevića Tara es uno de los lugares más visitados del norte de Montenegro: atrae a los turistas por sus vistas, por la tirolina que cruza el cañón y por el acceso que ofrece a algunos de los mejores territorios del país para el senderismo y el rafting. Pero, más allá del puente, esta zona —a caballo entre el parque nacional de Durmitor y el cañón del río Tara— reúne una riqueza de atractivos naturales y de aventura que recompensa a quien se anima a explorar.
Cómo llegar
El puente de Đurđevića Tara se encuentra en la carretera principal que une Žabljak (la localidad de acceso al parque nacional de Durmitor) con Mojkovac, en el norte de Montenegro. Está a unos 23 kilómetros al noreste de Žabljak y a unos 50 al noroeste de Mojkovac.

Desde Žabljak, el trayecto hasta el puente lleva unos 25-30 minutos por una carretera de montaña bien conservada que serpentea por el paisaje de Durmitor. Está asfaltada y en buen estado, aunque encadena numerosas curvas y sube entre bosques. Desde Mojkovac, la aproximación por el este dura unos 45 minutos, siguiendo la carretera que asciende por el valle del Tara.
Desde Podgorica, la capital, se tarda aproximadamente 3 horas hasta el puente por Nikšić y Šavnik, o bien por Kolašin y Mojkovac. La ruta de Kolašin es algo más larga, pero discurre más tiempo por la autovía principal. Desde la costa (Budva o Kotor), calcule entre 4 y 5 horas de conducción por un paisaje cada vez más montañoso y espectacular.
Varios autobuses de línea unen a diario Podgorica con Žabljak y cruzan el puente de Đurđevića Tara por el camino. Desde Žabljak, los taxis locales pueden acercarle hasta el puente, o puede sumarse a alguna de las muchas excursiones organizadas que incluyen la visita, la tirolina y los miradores del cañón. En verano, los autocares turísticos de la costa también llegan hasta el puente dentro de sus paquetes de un día.
Los aeropuertos más próximos son el de Podgorica (TGD), a unos 170 kilómetros al sur, y el de Tivat (TIV), a unos 200 kilómetros por la carretera de la costa. No hay ningún aeropuerto cerca: estamos en plena montaña y el viaje forma parte de la experiencia.

Cuándo ir
La zona del puente de Đurđevića Tara se puede visitar todo el año, aunque la experiencia cambia por completo según la estación. La temporada turística principal va de mayo a octubre, y julio y agosto son los meses de mayor afluencia.
El final de la primavera (mayo y junio) es quizá el momento más hermoso. El Tara baja crecido por el deshielo de las montañas y el cañón alcanza su mayor dramatismo: el agua bajo el puente es de un verde esmeralda intenso y los bosques de las paredes están frondosos y recién brotados. Es también cuando los prados de flores silvestres de Durmitor están en su apogeo.
El verano (julio y agosto) trae días largos y cálidos y toda la oferta de actividades: tirolina, rafting, senderismo. Pero es también cuando más gente hay, con grupos organizados que llegan de la costa a lo largo de todo el día. Para disfrutarlo mejor, acuda a primera hora de la mañana (antes de las 10) o a última hora de la tarde, cuando los autocares ya se han marchado y el puente recupera algo parecido a su calma natural.
El otoño (septiembre y octubre) es magnífico. Los bosques del cañón del Tara se tiñen de dorados, naranjas y rojos espectaculares, una paleta que no envidia a ningún otoño europeo. A partir de mediados de septiembre la afluencia baja mucho, y el aire limpio de montaña y la luz rasante hacen de esta época un momento excelente para la fotografía.
El invierno convierte la zona en un paisaje nevado de cuento. El puente cubierto de nieve, enmarcado por montañas blancas, es una imagen inolvidable. Ahora bien, las condiciones pueden ser duras: son frecuentes las nevadas intensas, el hielo en la calzada y las temperaturas bajo cero. La carretera desde Žabljak permanece abierta, pero puede exigir neumáticos de invierno o cadenas. La tirolina y el rafting no funcionan en invierno.
Qué ver y qué hacer
Cruzar el puente a pie
La experiencia más sencilla también es la más poderosa: cruzar a pie el puente de Đurđevića Tara. Hay una pasarela peatonal junto a la calzada y la travesía lleva unos 10 minutos a paso tranquilo. Desde el centro del puente, la vista del río Tara 172 metros más abajo es vertiginosa y estimulante: el agua parece una estrecha cinta verde, las paredes se desploman en laderas cubiertas de bosque y la escala del paisaje resulta casi incomprensible. El puente tiene cinco arcos —el mayor de 116 metros de luz— y los detalles constructivos impresionan de cerca. En el lado de Žabljak, unos paneles informativos explican la historia de su construcción y de su destrucción y posterior reparación durante la Segunda Guerra Mundial, cuando el combatiente partisano Lazar Jauković voló el arco central para impedir el paso de las fuerzas del Eje.
Cruzar el cañón en tirolina
Del lado de Žabljak parte una tirolina (comercializada como «Tara zip-line») que lanza al usuario por un cable de 350 metros sobre el cañón, a velocidades de hasta 80 km/h y suspendido muy por encima del río. El descenso dura entre 30 y 60 segundos y ofrece una descarga de adrenalina difícil de igualar en Montenegro. Funciona a diario durante la temporada de verano (por lo general de mayo a octubre), con precios de entre 20 y 30 euros por trayecto. El equipo de seguridad está incluido y no hace falta experiencia previa. Hay además una segunda tirolina, más corta, para quien quiera probar sin cruzar el cañón entero. En julio y agosto conviene reservar con antelación.
Miradores del cañón del Tara
Varios miradores próximos al puente ofrecen perspectivas distintas del cañón y de la propia obra. En el lado de Žabljak, un sendero conduce a puntos situados por encima y por debajo del puente desde los que fotografiar todo el vano con el cañón de fondo. El ángulo más fotografiado es la plataforma que queda algo por debajo de la carretera, en el lado sureste: desde allí se ve el arco completo y el cañón perdiéndose en ambas direcciones. Para verlo desde abajo, hay senderos que descienden con fuerte pendiente hacia el río; son caminos toscos y sin señalizar que exigen buen calzado y algo de trepada, pero regalan una perspectiva impresionante del puente en vertical.
Rafting en el río Tara
El Tara es uno de los grandes destinos europeos de rafting en aguas bravas, y el tramo que baja del puente por la parte más profunda del cañón es el más frecuentado. Las salidas suelen operar de mayo a octubre, con las mejores condiciones en mayo y junio, cuando el río va más alto. Van desde excursiones de media jornada de unos 18 kilómetros hasta expediciones de dos días y más de 80 kilómetros, con vivac en las playas fluviales. Los rápidos de clase III-IV ofrecen emoción sin necesidad de experiencia previa (el trabajo duro lo hacen los guías), y el paisaje, en pleno corazón del cañón más profundo de Europa, es extraordinario. Numerosos operadores organizan descensos desde Žabljak y desde distintos accesos al cañón. Cuente entre 40 y 60 euros por media jornada, o entre 100 y 150 por la expedición de dos días.
Senderismo en el parque nacional de Durmitor
El puente de Đurđevića Tara es la puerta oriental del parque nacional de Durmitor, Patrimonio Mundial de la Unesco, que abarca algunos de los paisajes de montaña más espectaculares de los Balcanes. Desde Žabljak parten numerosos senderos hacia lagos glaciares, praderas alpinas y cumbres. El destino más popular es el Lago Negro (Crno Jezero): 3 kilómetros de camino desde Žabljak entre pinares hasta un lago glaciar magnífico, al pie de las paredes rocosas de Durmitor. Rodearlo entero lleva alrededor de una hora. Para una jornada más exigente, la ascensión al Bobotov Kuk (2.523 m), la cima más alta del macizo, requiere de 7 a 8 horas ida y vuelta desde el collado de Sedlo y recompensa con vistas panorámicas de todo Montenegro y más allá.
Contexto histórico: el puente y la Segunda Guerra Mundial
El puente de Đurđevića Tara guarda una dramática historia bélica que añade profundidad a cualquier visita. En diciembre de 1941, las fuerzas partisanas yugoslavas, en retirada ante el avance del ejército italiano, comprendieron que el puente permitiría al enemigo cruzar el cañón y perseguirlas hasta las montañas. Lazar Jauković, el ingeniero que había participado en su construcción, se ofreció voluntario para destruir el arco central. Logró detonar las cargas, cortó el paso y detuvo el avance italiano. Jauković fue capturado y ejecutado más tarde por los italianos. Terminada la guerra, el puente se reconstruyó conforme a su diseño original. Una placa conmemorativa recuerda su sacrificio, y su historia se ha convertido en uno de los relatos de resistencia más celebrados de Montenegro.
Flora y fauna del cañón
El cañón del río Tara es un punto caliente de biodiversidad, protegido dentro de la declaración de Patrimonio Mundial de la Unesco. Sus paredes albergan distintos pisos de vegetación, desde el matorral de influencia mediterránea en las cotas bajas hasta los densos hayedos y abetales de las alturas. Entre las especies endémicas figura la picea de Pančić (Picea omorika), una conífera rara que sobrevive en unos pocos cañones de los Balcanes. El río mantiene poblaciones de trucha común y la nutria europea habita sus orillas. En los cortados anidan aves rapaces, entre ellas el águila real y el halcón peregrino. El bosque acoge osos, lobos, jabalíes y numerosos mamíferos menores, aunque avistarlos es poco frecuente por lo tupido de la vegetación.
Ruta panorámica por el cañón
Para quien prefiera las ruedas a las botas, la carretera que va del puente hacia el noreste, en dirección a Mojkovac, sigue el borde superior del cañón del Tara y ofrece vistas espectaculares en numerosos puntos. Serpentea entre bosque denso, cruza pequeños afluentes del Tara y atraviesa diminutas aldeas de montaña. Varios miradores improvisados brindan perspectivas del cañón que rivalizan con las del propio puente. El recorrido completo hasta Mojkovac dura unos 45 minutos y puede combinarse con una visita al bosque primario de Biogradska Gora , unos 20 kilómetros al sur de Mojkovac.
Dónde alojarse
Žabljak, la localidad más cercana, es la base principal para visitar la zona del puente de Đurđevića Tara. Este pequeño pueblo de montaña (unos 2.000 habitantes) ha desarrollado una infraestructura turística sólida, con opciones que van de hoteles modernos a refugios tradicionales, apartamentos y albergues.
Varios hoteles y casas de huéspedes junto al puente ofrecen la comodidad de la proximidad, incluidos un par de establecimientos asomados directamente al cañón. Suelen ser sencillos pero confortables, y su gran atractivo son unas vistas de vértigo. Despertarse con el cañón iluminado por la luz de la mañana compensa lo rústico de las instalaciones.
En Žabljak, el Hotel Soa y el Hotel Žabljak son opciones fiables de gama media, mientras que numerosos apartamentos y cabañas permiten cocinar por cuenta propia. Para una estancia con más carácter, los complejos de tipo Etno selo (aldea etnográfica) de los alrededores recrean la arquitectura tradicional de montaña con comodidades modernas: cabañas de troncos, chimeneas de piedra y comida casera.
La acampada es popular en la zona, con varios cámpines cerca de Žabljak y a orillas del Tara. La acampada libre se tolera en áreas designadas dentro del parque nacional de Durmitor, siempre que no se deje rastro. Dormir junto al río en los descensos de dos días, sobre playas de guijarros y bajo las estrellas, en pleno corazón del cañón, es una experiencia inolvidable.
Quien viaje con presupuesto ajustado encontrará en Žabljak albergues y habitaciones básicas desde unos 15-20 euros por noche. Conviene reservar con antelación en julio y agosto, cuando el pueblo se llena de excursionistas, rafters y visitantes del puente.
Dónde comer y qué probar
Cerca del puente, unos cuantos restaurantes y cafeterías atienden al visitante con vistas al cañón. Sirven cocina montenegrina estándar —carnes a la brasa, ensaladas, sopas— a precios pensados para turistas. La comida es correcta más que excepcional, pero el entorno compensa con creces.
Žabljak cuenta con una oferta gastronómica en auge, centrada en la contundente cocina de montaña de Durmitor. La región es famosa por su cordero, que pasta en praderas alpinas ricas en tomillo, orégano y otras hierbas silvestres. El cordero bajo el sač —cocinado lentamente en una olla cubierta por una campana metálica enterrada en brasas— es el plato estrella y requiere varias horas de preparación. Encárguelo por adelantado si puede: la mayoría de los restaurantes necesita aviso para prepararlo como es debido.
Otras especialidades locales son el kačamak (una especie de polenta de harina de maíz, patata y kajmak), las priganice (buñuelos fritos que se sirven con miel o mermelada en el desayuno) y el pršut (jamón) ahumado en la zona, acompañado de queso. Los lácteos de esta comarca son excepcionales: la leche, el queso y el kajmak de montaña tienen una intensidad de sabor que delata los pastos alpinos.
La trucha del Tara es otro de los grandes atractivos, servida sencillamente a la parrilla con limón y patatas locales. Algunos restaurantes del cañón ofrecen también anguila y carpa del río, aunque la trucha es la captura más habitual.
La rakija casera está por todas partes, con las variedades de ciruela (šljivovica) y de enebro como especialidades locales. La miel de montaña montenegrina, elaborada en los variados prados floridos de Durmitor, es excelente y constituye un buen recuerdo.
Consejos prácticos
- La zona del puente puede llenarse muchísimo entre las 11 y las 15 horas en julio y agosto, cuando llegan los autocares de la costa. Visítela a primera hora de la mañana o a última de la tarde para disfrutarla con más calma.
- El aparcamiento junto al puente es limitado en ambos lados y se cobra una tasa durante la temporada de verano. Llegue pronto para encontrar sitio.
- Si va a hacer tirolina, vista ropa cómoda y calzado cerrado. Conviene asegurar los objetos sueltos (gorras, gafas de sol, teléfonos). Los operadores facilitan todo el equipo de seguridad necesario.
- Lleve ropa de abrigo incluso en verano: a 1.300 metros de altitud, la zona del cañón es bastante más fresca que la costa y el viento sobre el puente puede ser frío.
- Los senderos que bajan al cañón desde el puente son empinados, no están señalizados y pueden resbalar. Descienda solo si se maneja bien en terreno irregular y lleva buen calzado.
- Si piensa hacer rafting en el Tara, reserve al menos con un día de antelación en temporada alta. Las salidas de dos días requieren reservar bastante antes.
- El parque nacional de Durmitor cobra entrada (actualmente unos 3 euros por persona y día). La zona del puente es de acceso libre, pero la tasa se aplica si continúa hasta el Lago Negro u otros puntos del parque.
- Hay cobertura de telefonía móvil en el puente y en Žabljak, aunque puede ser intermitente dentro del cañón y en los senderos de montaña.
- El hospital más cercano está en Pljevlja, a unos 60 kilómetros al norte. En emergencias graves puede ser necesaria la evacuación a Podgorica. Se recomienda encarecidamente contratar un seguro de viaje que cubra actividades de montaña.
Ideas para excursiones de un día
Puente, Lago Negro y Žabljak: La jornada clásica en Durmitor. Empiece por el puente a primera hora, conduzca luego hasta Žabljak y haga el camino al Lago Negro. Pase la tarde en el lago, recorra después el pueblo y vuelva al puente para la puesta de sol. Distancia total entre el puente y Žabljak, ida y vuelta: unos 50 kilómetros.
Aventura de rafting en el Tara: Un descenso de media jornada parte de los embarcaderos próximos al puente y cubre unos 18 kilómetros de cañón, con rápidos emocionantes y un paisaje sobrecogedor. Al finalizar, un transporte le devuelve al punto de partida. Resérvelo con cualquiera de los numerosos operadores de Žabljak. Calcule un día entero, incluidos los traslados y una comida a la orilla del río.
Circuito de los lagos glaciares de Durmitor: El parque nacional de Durmitor cuenta con 18 lagos glaciares, varios de ellos visitables en una caminata de un día desde Žabljak. El circuito que enlaza el Lago Negro, el lago Zminje y la Cueva de Hielo (Ledena Pećina) supone un recorrido variado de 5 a 6 horas por algunos de los paisajes alpinos más bellos de los Balcanes. El sendero está bien señalizado y su dificultad es moderada.
El bosque primario de Biogradska Gora: Conduzca hacia el este desde el puente en dirección a Mojkovac y luego hacia el sur, hasta el parque nacional de Biogradska Gora (aproximadamente 1,5 horas). El parque protege uno de los últimos bosques vírgenes de Europa, en torno al lago glaciar de Biograd. La vuelta al lago a pie es apta para cualquier condición física y ofrece una experiencia de montaña completamente distinta de los espectaculares paisajes del cañón del Tara.




