
Viajes de precio fijo desde los aeropuertos de Tivat y Podgorica.
Stara Slanica discurre junto al agua, justo a las afueras del centro de Risan, lo bastante cerca como para que la panadería, el supermercado y los pocos restaurantes del pueblo queden a doscientos metros a pie y la parada del autobús esté prácticamente en la puerta. Ese último detalle importa aquí más que en otros sitios: el autobús costero que da la vuelta a la bahía interior pasa con frecuencia en temporada, lo que permite pasar una mañana en Perast y una tarde en Kotor sin mover el coche.
Lo que se gana a cambio de alojarse en esta orilla es la propia cuenca de Risan, el tramo más ancho y despejado del fiordo interior, con la cresta del Orjen cayendo casi a plomo sobre aguas profundas en la orilla de enfrente. Se nada directamente desde la orilla y, como el pueblo no está construido para el turismo, el frente marítimo se vacía al caer la tarde. Perast está a solo unos kilómetros por la costa, y conviene calcular la visita a su paseo barroco y la lancha hasta Nuestra Señora de las Rocas para primera hora de la mañana, antes de que lleguen los autocares. El casco antiguo de Kotor queda a unos quince kilómetros y el aeropuerto de Tivat a veinte. En agosto, cuando la costa exterior alcanza su mayor bullicio, la bahía interior se queda notablemente más fresca al caer la noche, y el baño de última hora es el ritual local que merece la pena adoptar.
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