Viajes de precio fijo desde los aeropuertos de Tivat y Podgorica.
Kodre trepa por la ladera que hay detrás del centro de Ulcinj: un barrio residencial de calles escalonadas, jardines y casas bajas, quinientos metros por encima de las tiendas y a un par de kilómetros del agua. Lo que se pierde en cercanía a la playa se recupera en aire, silencio y perspectiva: la ciudad, el puerto y el promontorio de la fortaleza quedan abajo, y la brisa del atardecer sube desde el mar.
Bajar caminando al centro cuesta unos diez minutos; volver a subir es el ejercicio del día. Una vez allí, el casco antiguo, el puerto y Mala plaža se concentran en una misma zona, y la estación de autobuses, en el borde de la ciudad, pone el resto del sur al alcance sin necesidad de conducir. Velika plaža y las aguas someras de su extremo norte están a pocos minutos en coche, y el llano que queda detrás alberga las lagunas de las antiguas salinas, donde flamencos y limícolas se congregan en primavera y otoño. Más lejos están el lago Šasko al pie de la sierra de Rumija, las playas de guijarros de Kruče y Utjeha en la carretera hacia Bar, y el río Bojana con sus restaurantes levantados sobre la corriente. Estar algo tierra adentro tiene además una ventaja práctica en pleno verano: aquí arriba las noches refrescan mientras el frente marítimo sigue caliente.
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