
Viajes de precio fijo desde los aeropuertos de Tivat y Podgorica.
Marka Vojnovića se cuela por la parte alta del casco antiguo, en la franja de casas de piedra entre las fortalezas donde Herceg Novi es más ella misma. Pequeñas galerías y talleres artesanos ocupan los bajos de estas callejuelas, y dos iglesias se alzan a poca distancia una de otra —la ortodoxa de San Miguel Arcángel, en la plaza de Belavista, y la católica de San Jerónimo, junto al viejo mercado—, recordatorio de cuántos gobernantes y comunidades pasaron por aquí en seis siglos.
Estar dentro de las murallas significa que el ruido del tráfico no llega nunca y que todo se hace a pie, casi siempre por escaleras. Kanli Kula, la fortaleza otomana de arriba, se usa todo el verano como escenario al aire libre; Forte Mare, más abajo, se asoma directamente sobre el mar. El puerto queda a unos minutos escaleras abajo, y de él salen barcas hacia Žanjice, la Cueva Azul y travesías más largas bahía arriba hasta Perast y Kotor. El invierno es cuando el núcleo antiguo enseña su otra cara: callejuelas vacías, humo de leña, cafés que viven de los clientes de siempre y konobas que se inclinan hacia los guisos y la sopa de pescado en lugar de la parrilla veraniega.
Sin reseñas aún. ¡Sé el primero en hospedarte aquí!
Serás redirigido a nuestro socio de búsqueda de hoteles para comparar tarifas