2 huéspedes · 1 dormitorio · 1 baño · 1 cama
Marka Vojnovića se cuela por la parte alta del casco antiguo, en la franja de casas de piedra entre las fortalezas donde Herceg Novi es más ella misma. Pequeñas galerías y talleres artesanos ocupan los bajos de estas callejuelas, y dos iglesias se alzan a poca distancia una de otra —la ortodoxa de San Miguel Arcángel, en la plaza de Belavista, y la católica de San Jerónimo, junto al viejo mercado—, recordatorio de cuántos gobernantes y comunidades pasaron por aquí en seis siglos.
Estar dentro de las murallas significa que el ruido del tráfico no llega nunca y que todo se hace a pie, casi siempre por escaleras. Kanli Kula, la fortaleza otomana de arriba, se usa todo el verano como escenario al aire libre; Forte Mare, más abajo, se asoma directamente sobre el mar. El puerto queda a unos minutos escaleras abajo, y de él salen barcas hacia Žanjice, la Cueva Azul y travesías más largas bahía arriba hasta Perast y Kotor. El invierno es cuando el núcleo antiguo enseña su otra cara: callejuelas vacías, humo de leña, cafés que viven de los clientes de siempre y konobas que se inclinan hacia los guisos y la sopa de pescado en lugar de la parrilla veraniega.
Publicado el 23 de mayo de 2007
Viajes de precio fijo desde los aeropuertos de Tivat y Podgorica.
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