
Viajes de precio fijo desde los aeropuertos de Tivat y Podgorica.
Desde Skopska hay unos diez minutos a pie hasta la plaza principal de Podgorica y unos tres en coche, de modo que uno se aloja al borde del centro sin quedar atrapado en su tráfico. El arte le va bien a este barrio: la Galería de Arte Moderno, el palacio Petrović en el parque de Kruševac —antigua residencia del rey Nikola y hoy el principal espacio de arte contemporáneo de la capital— y varias salas más pequeñas quedan todas a un paseo corto o a un trayecto brevísimo.
A su alrededor se extiende la mitad más verde y de menor altura de la ciudad, trazada con bulevares anchos y plátanos después de 1944. El parque de Kruševac es lo mejor de esa zona, con senderos umbríos y la vieja capilla de la corte entre los árboles, y la garganta del Morača queda justo detrás. Podgorica se come bien y barato en comparación con la costa: asadores que despachan ćevapi y cordero hecho bajo el sač, panaderías desde el amanecer y pequeños bares de vinos que sirven tintos de la llanura al sur de la ciudad. El aeropuerto queda a unos quince minutos en taxi, lo que convierte esta zona en un sitio práctico para la primera o la última noche en Montenegro, y las carreteras hacia el lago de Skadar, Cetinje y los cañones del norte arrancan todas a pocos minutos de la puerta.
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