
Viajes de precio fijo desde los aeropuertos de Tivat y Podgorica.
Las estaciones de autobuses y de tren están a unos trescientos metros del Bulevar Pete Proleterske, y eso define el carácter de esta parte de Podgorica: un rincón funcional y bien comunicado donde la gente llega y se marcha. El tren cuenta aquí más que en casi ningún otro lugar del país: la línea Belgrado–Bar sale de la ciudad hacia el sur sobre el viaducto de Mala Rijeka, durante décadas el puente ferroviario más alto de Europa, y después baja entre túneles hasta el mar, en Sutomore y Bar, en aproximadamente hora y media.
El centro queda a un par de minutos en coche y a no mucho más a pie, así que las plazas, los paseos fluviales y las terrazas están todos al alcance. El aeropuerto de Podgorica está a unos diez minutos al sur, cruzando la llanura de Zeta, y los autobuses que salen de la estación llegan varias veces al día a Kotor, Cetinje, Nikšić y Žabljak, lo que hace de esta una base sensata para quien viaje sin coche. Comer es sencillo y barato: panaderías cerca de la estación que sacan burek antes de las seis, asadores y konobas donde un plato de ćevapi con ensalada cuesta menos que un café en la costa. Las orillas sombreadas del Morača quedan a un paseo corto hacia el oeste.
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