
Viajes de precio fijo desde los aeropuertos de Tivat y Podgorica.
Rajsko Selo es un conjunto de cabañas junto al río Bjelasica, en las afueras de Kolašin, dispuestas de modo que cada una conserva su propio trozo de ribera. El agua es poco profunda, rápida y muy fría —deshielo durante buena parte del año— y su sonido es prácticamente constante. A treinta metros está Savardak, uno de los restaurantes tradicionales más conocidos de la región, construido con esa forma cónica de techo de paja que le da nombre y donde se cocina todo el repertorio de las tierras altas: cordero bajo el sač, kačamak, queso y kajmak de los katuns cercanos.
Las distancias prácticas son cortas. El centro, con sus estaciones de autobús y de tren, queda a unos dos kilómetros; las pistas de tenis, a un kilómetro; el centro de esquí de Jezerine, a siete kilómetros carretera arriba, lo que simplifica las mañanas de invierno. El Parque Nacional de Biogradska Gora está a unos diecisiete kilómetros al noreste, donde un sendero llano rodea el lago glaciar entre hayas y abetos primarios y las rutas más largas suben a la cresta de Bjelasica. El rafting por el Tara llena el calendario de verano, y los prados de alrededor no dan para nada más fatigoso que recoger arándanos. Entre excursión y excursión, la gracia de esta dirección es hacer muy poco junto al río.
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