
Viajes de precio fijo desde los aeropuertos de Tivat y Podgorica.
Mala plaža es Ulcinj en miniatura: una corta media luna de arena oscura envuelta por la ciudad de un lado y por el promontorio de la fortaleza del otro, con toda la ensenada tan somera y resguardada que se templa pronto en la temporada. Alojarse encima significa que el día puede empezar con un baño antes de que saquen las hamacas y terminar con otro cuando afloja el gentío. El paseo que hay tras la arena concentra los cafés, las heladerías y los puestos de alquiler de la ciudad, y su ruido acompaña: este es el lado animado de Ulcinj, no el tranquilo.
Desde el extremo oeste de la playa, una rampa y unas escaleras suben al casco antiguo, donde las callejuelas guardan un museo, un palacio veneciano, la torre de los Balšić y terrazas que devuelven la mirada sobre la bahía. El mercado y la estación de autobuses están a unos minutos tierra adentro. Cuando la playa pequeña se llena, los de aquí se mueven: a las repisas de roca bajo las murallas, a Tampiko pasada la punta, o hacia el sureste a Velika plaža, trece kilómetros de arena abierta que nunca llegan a parecer llenos. En verano salen barcos del puerto hacia Ada Bojana y hacia las calas de los acantilados en dirección a Valdanos.
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