
Viajes de precio fijo desde los aeropuertos de Tivat y Podgorica.
Comer bien en la Boka no tiene complicación, y Muo es un buen sitio para comprobarlo. Lo habitual es pescado a la parrilla con aceite de oliva, acelgas y patata; junto a eso, mejillones y gambas en buzara, arroz negro teñido con tinta de sepia y pulpo cocinado despacio bajo la campana de metal. Lo verdaderamente local, más que genéricamente mediterráneo, es la mitad montañesa de la carta: el jamón secado al aire en Njeguši, en el puerto que domina Kotor, el queso de oveja conservado en aceite y los tintos y blancos que suben de la llanura de Podgorica.
El pueblo que rodea todo esto es una línea de viejas casas de piedra sobre el agua, dentro de la zona protegida de la bahía, con la montaña a la espalda y las murallas de Kotor a la vista al otro lado del canal. Tener una barca a mano cambia la estancia: la bahía interior está lo bastante resguardada para hacer salidas cortas hasta Perast y sus islotes, o sencillamente para bañarse en algún sitio donde no haya nadie más. Por tierra, el casco antiguo queda a un par de kilómetros bordeando la orilla.
Sin reseñas aún. ¡Sé el primero en hospedarte aquí!
Serás redirigido a nuestro socio de búsqueda de hoteles para comparar tarifas