Los hoteles son los oasis urbanos de una ciudad. Lugares de descanso y refugio para personas conocidas y desconocidas. Espacios donde la vida se entrelaza de una manera muy particular, porque los hoteles son quizá los únicos lugares, además de nuestro propio hogar, a los que confiamos la parte más despreocupada de nuestro tiempo: el sueño.
Lujo, confort, amabilidad y seguridad son componentes que se esperan en la carta de servicios de un hotel, pero ¿qué es lo que le da a un hotel una calidad diferente para que no sea simplemente otro dormitorio de lujo?
Eso es lo que soñamos, aquello a lo que aspiramos y en lo que hemos trabajado.
En esta fantástica ubicación, al pie mismo del monte Gorica, que da nombre a esta ciudad, brilla el exclusivo hotel boutique Ziya con 28 unidades de alojamiento:
Apartamento Ziya President
2 apartamentos estudio
2 habitaciones de lujo
6 habitaciones superiores
17 habitaciones estándar
El hotel dispone de una sala de reuniones equipada con tecnología de última generación y capacidad para 20 personas; y de un centro Wellness & SPA en el que se encuentra el gimnasio más moderno (bañera de hidromasaje, piscina cubierta y sauna), con servicios que incluyen masaje tailandés y salón de estética.
En nuestro Restaurante-bar Ziya, los huéspedes disfrutarán de platos preparados con técnicas especiales y especias auténticas, basados en una fusión de cocina norteafricana y de Oriente Medio.
Estamos especialmente orgullosos de nuestro equipo cuidadosamente seleccionado de profesionales cualificados, que velarán por el confort de calidad de todos nuestros huéspedes.
Todas las habitaciones y apartamentos disponen de:
Aire acondicionado
Teléfono de línea directa
Wi-Fi
Televisión de pantalla plana
Minibar
Caja fuerte
Baño con ducha
Secador de pelo
El centro Wellness, que incluye las zonas de fitness y spa, está equipado con instalaciones de última generación. Además de la bañera de hidromasaje, la piscina cubierta y la sauna, nuestros huéspedes pueden disfrutar de momentos especiales de relajación con masaje tailandés y otros tipos de masaje, y un equipo profesional se encargará de todos los servicios de estética.
El exclusivo Restaurante-bar Ziya, con capacidad para 80 personas, está pensado para huéspedes, amigos y socios comerciales que deseen disfrutar de un ambiente elegante, un entorno refinado y una amplia selección de especialidades à la carte.
El hotel cuenta además con una sala de reuniones con balcón y capacidad para 20 personas. Es un espacio excelente para organizar encuentros de negocios. La sala de reuniones dispone de equipamiento completo para presentaciones audiovisuales, pizarra interactiva e internet de alta velocidad. Un lugar ideal para reuniones de trabajo, presentaciones, formaciones y otros eventos empresariales.
Hotel Ziya
Podgorica
Montenegro
Habitación doble estándar
Habitación doble superior
Oferta especial: habitación doble estándar con paquete wellness
Habitación doble deluxe
Apartamento estudio
Los alrededores
Beogradska discurre al pie de Gorica, la colina cubierta de pinos que dio nombre a Podgorica y que sigue haciendo de parque de la ciudad. Los senderos señalizados y un circuito para correr suben entre los árboles hasta el monumento al Combatiente Partisano de la cima, desde donde se ve la capital entera con el Morača atravesándola y las montañas al fondo. Desde la calle se tardan cinco minutos en caminar hasta la sombra plena, algo que en una ciudad que supera con regularidad los cuarenta grados vale muchísimo.
Al pie de la colina empieza el centro: la Trg Republike, la franja peatonal de cafés de Hercegovačka, la Galería de Arte Moderno y los plátanos del parque Njegošev quedan todos a menos de quince minutos a pie. El estadio y el centro deportivo Morača están cerca, y los paseos fluviales conectan las dos mitades de la ciudad. En Podgorica se come sin alardes y bien, con asadores, panaderías abiertas antes del amanecer y konobas que solo se llenan tarde. El aeropuerto queda a unos veinte minutos al sur, y el tramo de autopista más reciente, que sale de la ciudad hacia el norte, ha acortado bastante el trayecto hacia el cañón del Tara y la alta montaña.